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Enfermedad de Newcastle en España ¿Por qué es necesario estar en alerta de nuevo?

La enfermedad de Newcastle ha vuelto a encender las alarmas en España después de un periodo de relativa calma. Esta infección aviar, causada por el paramixovirus tipo 1 (APMV-1), afecta principalmente a las gallinas, pero también puede encontrarse en palomas y aves silvestres que actúan como portadoras. La reciente aparición de varios focos ha puesto en evidencia la necesidad de mantener una vigilancia constante para evitar su propagación y proteger la avicultura nacional.


Vista aérea de una granja avícola en la comarca de Vall d’Albaida, Valencia
Granja avícola afectada por la enfermedad de Newcastle en Valencia

¿Qué es la enfermedad de Newcastle?


La enfermedad de Newcastle es una infección viral que afecta a las aves domésticas y silvestres. El virus responsable, APMV-1, puede causar desde síntomas leves hasta cuadros graves que incluyen la muerte de las aves. Aunque la enfermedad afecta principalmente a gallinas, también se ha detectado en palomas y otras aves silvestres, que pueden actuar como reservorios y facilitar la diseminación del virus.


El virus se transmite por contacto directo con aves infectadas, sus secreciones o materiales contaminados, como el agua, alimento o el ambiente de las granjas. La alta contagiosidad y la variedad de síntomas hacen que su control sea un desafío para los productores avícolas.


Situación actual en España


Después de un periodo sin casos reportados desde junio de 2022, el 29 de diciembre de 2025 se confirmó un foco en una granja de pollos de engorde en la provincia de Valencia. Desde entonces, la cifra de focos ha aumentado a 10, todos concentrados en la comarca de Vall d’Albaida, afectando tanto a granjas de pollos de engorde como a explotaciones de gallinas ponedoras.


Esta concentración geográfica sugiere una circulación activa del virus en la zona, lo que obliga a las autoridades y productores a extremar las medidas de bioseguridad y vigilancia para evitar una expansión mayor.


Síntomas clave para identificar la enfermedad


Reconocer los síntomas de la enfermedad de Newcastle es fundamental para actuar con rapidez. La infección puede manifestarse de diferentes formas, pero algunos signos son característicos:


  • Infección respiratoria: tos, estornudos, dificultad para respirar.

  • Depresión y falta de apetito: las aves muestran letargo y disminución en la ingesta de alimento.

  • Diarreas: evacuaciones líquidas y frecuentes.

  • Síntomas nerviosos: temblores, parálisis parcial o total, pérdida del equilibrio.


Estos síntomas pueden aparecer de forma aislada o combinada, y su presencia debe alertar a los productores para solicitar análisis veterinarios y confirmar o descartar la enfermedad.


Impacto en la avicultura y medidas de prevención


La enfermedad de Newcastle puede causar pérdidas económicas significativas debido a la mortalidad, disminución en la producción de huevos y la necesidad de sacrificar aves infectadas para controlar el brote. Además, afecta la comercialización y exportación de productos avícolas.


Para minimizar el impacto, es crucial implementar medidas de prevención:


  • Vigilancia pasiva: observar cualquier cambio en el comportamiento o salud de las aves y reportar sospechas.

  • Bioseguridad estricta: controlar el acceso a las granjas, desinfectar instalaciones y equipos, y evitar el contacto con aves silvestres.

  • Control de movimientos: restringir el traslado de aves y productos avícolas en zonas afectadas.

  • Vacunación: en algunas regiones, se utiliza la vacunación como herramienta complementaria para reducir la susceptibilidad.


La importancia de la vigilancia continua


El reciente brote en Valencia recuerda que la enfermedad de Newcastle no ha desaparecido y que la vigilancia debe mantenerse activa. Los productores, veterinarios y autoridades deben colaborar para detectar cualquier indicio clínico y actuar con rapidez.


La detección temprana permite aislar focos, aplicar medidas de control y evitar la propagación a otras zonas. Además, la educación y formación sobre los síntomas y riesgos son esenciales para que todos los involucrados en la cadena avícola estén preparados.


 
 
 

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