El genotipo VII del virus Newcastle y su impacto en la eficacia de las vacunas en granjas vacunadas
- H. A. Malkawi
- May 28
- 3 min read
El brote reciente del virus de Newcastle en la Comunidad Valenciana ha puesto en evidencia un desafío importante para la avicultura local: la circulación del genotipo VII, una cepa velogénica altamente virulenta. A pesar de las medidas de vacunación implementadas en muchas granjas, se han detectado focos de infección incluso en aquellas que ya estaban vacunadas. ¿Por qué ocurre esto?

El virus de Newcastle y sus genotipos
El virus de Newcastle es un patógeno que afecta a las aves y puede causar graves pérdidas económicas en la industria avícola. Científicamente, se han identificado hasta 21 genotipos diferentes del virus, cada uno con características propias en cuanto a virulencia y respuesta inmunitaria.
El genotipo VII, que actualmente circula en la Comunidad Valenciana, se clasifica como velogénico, lo que significa que es altamente virulento y puede provocar cuadros clínicos severos en las aves. Esta cepa representa un reto mayor para el control de la enfermedad debido a su capacidad de propagación rápida y su impacto en la salud aviar.
La paradoja de las granjas vacunadas
En los últimos brotes detectados en Valencia, se han registrado 10 focos de infección, de los cuales 5 ocurrieron en granjas que ya habían aplicado la vacunación contra el virus de Newcastle. Esto genera una pregunta clave: ¿por qué fallan las vacunas en estos casos?
La respuesta radica en la diferencia entre los genotipos de las cepas utilizadas en las vacunas y el virus que está circulando. Las vacunas autorizadas en España y Europa emplean cepas pertenecientes a los genotipos I y II, mientras que el virus presente en los brotes es del genotipo VII. Esta diferencia genética puede reducir la eficacia de la vacuna para prevenir la infección completa.
No obstante, esta situación no implica una falta total de protección. Las vacunas siguen ofreciendo beneficios importantes que ayudan a controlar la enfermedad y limitar su impacto.
Beneficios de la vacunación frente al genotipo VII
Aunque la vacuna no siempre evita la infección, su uso tiene efectos positivos claros:
Reducción del riesgo de infección: Las aves vacunadas tienen menos probabilidades de infectarse, lo que disminuye la incidencia general del virus en la granja.
Menor excreción viral: Cuando las aves vacunadas se infectan, liberan menos virus al ambiente, lo que reduce la posibilidad de contagio a otras aves y granjas.
Limitación de la diseminación: La vacunación contribuye a contener la propagación del virus, evitando brotes más extensos y graves.
Un ejemplo técnico que ilustra este beneficio ocurrió en el foco de Terrateig en marzo de 2026. En esta granja, de cinco naves vacunadas, solo se infectó la nave con las aves más jóvenes, mientras que las otras cuatro permanecieron protegidas. Esto demuestra que la vacunación puede limitar el alcance del brote y proteger a la mayoría del rebaño.
Riesgos clínicos y vigilancia constante
Un efecto secundario de la vacunación es que las aves infectadas pueden presentar síntomas menos evidentes o atípicos. Esto dificulta la detección temprana de la enfermedad y puede llevar a que los productores no identifiquen el problema a tiempo.
Por esta razón, es fundamental que los productores mantengan una vigilancia estricta, incluso en granjas vacunadas. La observación cuidadosa y la realización de pruebas diagnósticas periódicas son esenciales para detectar cualquier signo de infección y actuar rápidamente.
Nuevas normativas y medidas obligatorias
Ante la circulación del genotipo VII y la aparición de brotes en granjas vacunadas, las autoridades veterinarias han establecido medidas más estrictas en la Comunidad Valenciana. La vacunación, que hasta ahora era voluntaria y recomendada, se ha convertido en obligatoria de forma temporal en las zonas afectadas o consideradas de riesgo.
Esta decisión busca aumentar la cobertura vacunal y reducir la propagación del virus, protegiendo tanto a las aves como a la economía avícola regional.
Qué pueden hacer los productores
Para enfrentar este desafío, los productores deben:
Cumplir con la vacunación obligatoria en las zonas indicadas.
Mantener protocolos de bioseguridad estrictos para evitar la entrada y salida del virus.
Realizar monitoreos constantes para detectar síntomas, incluso leves o atípicos.
Colaborar con las autoridades veterinarias para reportar cualquier sospecha y seguir las recomendaciones oficiales.
Reflexión final
El brote del genotipo VII del virus de Newcastle en la Comunidad Valenciana muestra que la vacunación, aunque no es infalible, sigue siendo una herramienta clave para controlar la enfermedad. La diferencia entre genotipos explica por qué algunas granjas vacunadas pueden verse afectadas, pero también destaca la importancia de no bajar la guardia.
La combinación de vacunación obligatoria, vigilancia activa y buenas prácticas de manejo puede reducir significativamente el impacto de este virus velogénico. Los productores tienen un papel fundamental para proteger sus aves y garantizar la salud del sector avícola en la región.




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